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timidito

relato (parte 2)

Los espejos, el reloj de cuerda, galerías, las habitaciones, los tahúres. Todo lo había dejado atras, aún así seguía conservando las mismas dudas.

-         Pero es que en realidad no sé que es lo que me pasa.

 

-         ¿No lo sabes? Eso es algo que debe saberse. Hay diferencias.

 

-         Es que no sé si tengo miedo o si estoy triste.

 

-         En realidad son casi la misma cosa, eso si es verdad. Pero si quieres saber, debes preguntarle a tu corazón.

 

-         Si le pregunto a mi corazón… Mi corazón lo que tiene es miedo.

 

Apenas si quedaba nada en pie. Ni siquiera ladraban ya los perros, estaban justo en la mitad del camino. La ciudad, a lo lejos, hacía señales de humo, las luces apenas si parecían brasas o algas iridiscentes.

 

Cruzaba los dedos mientras caminaba, se mordía los labios. Miraba al suelo para no ir calculando la distancia a cada paso.

 

“Yo que te enseñé a cruzar los charcos cogido de mi mano…“.

 

Apenas si podía creer lo que habían visto, era igual que lo que vio en su sueño.

 

“Se me olvidó coger más agua. Ahora tengo sed, se me ha secado la garganta”.

 

-         No quiero dejarte sin agua, tú también necesitarás beber.

 

Estaba cansado, pero se dio cuenta de que no quería llegar a su destino, fue ralentizando sus pasos.

 

- Sí, lo que siento es miedo.

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