Blogia
timidito

Bohumil Hrabal

Bohumil Hrabal Es más conocido Milan Kundera, pero el maestro de los narradores checos es Bohumil Hrabal (1914-1997).

No era más que un estudiante de derecho cuando en 1939 los soldados alemanes invadieron parte de Checoslovaquia y cerraron muchas instituciones públicas, entre ellas las universidades.

Este hecho no le entristeció, ya que, como explicó varias veces, odiaba la vida de estudiante de leyes.

A partir de entonces, y aunque llegó a ser doctor en Derecho, ya nunca será abogado, sino oficinista, viajante de comercio, obrero siderúrgico, jornalero, tramoyista, ferroviario... Estos trabajos serán la inspiración de toda su literatura, dando la impresión de ser un hombre que ha tenido 100 vidas.

Sobre todo, el trabajo en la estación de tren le hacía feliz, lejos de sus aburridos estudios de leyes. Precisamente, esto se refleja en la obra Trenes rigurosamente vigilados.   

Él es protagonista de sus libros, repletos de gags que le ocurrían sin parar, de manera irónica describe con alegría un mundo triste, la época que narra es oscura, pobre, como Europa central rondando el medio siglo.Los héroes de sus novelas son cercanos, gente corriente, que se identifican con los lectores, pero sobre todo con el autor, ya que nos llegan sus historias contadas en primera persona.Sus obras más conocidas son Yo, que he servido al rey de Inglaterra (que cuenta las aventuras de un aprendiz de camarero y su crecimiento durante la ocupación nazi y su caída en desgracia durante el comunismo, publicada en 1971) y Trenes rigurosamente vigilados:Esta novela corta, escrita en 1949 y que se publicó en 1965, se desarrolla en Praga, principalmente, en una estación de tren, en la que sus empleados participan en la resistencia contra la ocupación.El drama del protagonista, la frustración sexual, y el colectivo, la ocupación Nazi, no hacen que la historia deje de ser divertida.

El protagonista, que lleva una vida simple, común o vulgar, tiene la oportunidad de convertirse en un héroe, aún con sus defectos y debilidades. Para concluir presentamos un fragmento:

“Y mañana por la mañana temprano me pondré el uniforme, los pantalones negros y la camisa azul, el abrigo del uniforme con botones de bronce que mamá me limpia con sidol, y después me abrocharé el precioso cuello que lleva tanto en el abrigo como en la capa el mismo distintivo, por el cual cualquier ferroviario reconoce cuál es mi categoría en el servicio. El botón del cuello le indica a cualquiera que tengo la reválida. Y luego la preciosa estrella bordada con hilo dorado pone en conocimiento de todos que soy aspirante a factor. Y además brilla en el cuello el distintivo más hermoso, una rueda alada parecida a un hipopótamo dorado. Y por la mañana saldré cuando aún sea de noche, mamá me estará mirando, estará inmóvil tras la cortina, igual que detrás de todas las ventanas junto a las que pase, detrás de todas habrá gente igual que mi madre, me observarán con un dedo en la cortina y yo seguiré andando hacia el río y allí en el sendero respiraré, como siempre, porque a mi no me gusta ir al trabajo en tren; así junto al río respiro con más libertad, aquí no hay ventanas, ninguna trampa, ninguna aguja clavada desde atrás en la nuca”.

0 comentarios