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John Williams, por Alex el brujo musical

John Williams, por Alex el brujo musical

Para comenzar a hablar de uno de los grandes compositores de la historia del cine, J. Williams nacido en 1932 en EEUU, tendríamos que situarnos en el contexto del cine estadounidense que tanto habría de cambiar a lo largo de las décadas ya que los sinfonistas clásicos del cine de los treinta y cuarenta estaban  recibiendo otras influencias de otros estilos musicales como el jazz , el rock and roll, etc...

Al principio, estos compositores del sinfonismo clásico se mantenían ajeno al contexto musical que estaba sucediendo en la época coetánea a ellos, pero sería en la década de los cincuenta cuando las influencias de estos estilos sería más rica a partir de ese momento, la causa sería en parte por la aparición de la T.V. como medio masivo para la audiencia, que iba a apostar por la nueva música popular, el alto coste de la vida y los nuevos medios hace perder adeptos al cine, con lo cual la industria del cine en adelante se introducirá en la cultura juvenil del momento para  seducir al público joven.

Una de esas influencias importantes sería el jazz que poco a poco iba a ganar independencia con respecto a las salas de bailes para adentrarse en las salas de concierto, con  músicos como, Norman Granz y John Hammond.

Posteriormente, la entrada en el mundo del rock and roll trajo consigo una revolución  musical sin precedentes, los rockeros como Little Richard, Chuck Berry,  y sobre todo Elvis Presley, el cuál realizaría películas, como también las haría años mas tarde The Beatles dirigidas por Richard Lester, películas que reflejaban el aspecto y la cultura juvenil del momento, esto va a hacer que el cine se nutra del mundo Pop que le rodea.

Los compositores iban a intentar nutrirse de melodías más cercanas al sonido pop y con melodías mas cantables y cercanas al público, también con influencias del jazz que englobaba todas estas fusiones propias de películas de serie B, un ejemplo de esto sería H.Mancini que pondría música a la “Pantera rosa” entre otras, esto hizo que hubiera una generación de sinfónicos eclécticos que tuvieron que modernizar su lenguaje para adaptarse a los nuevos tiempos.

Tiempos que en la década de los setenta crearía un nuevo entorno, la rivalidad con el cine europeo se supera, y todo lo mítico que se queda anclado exige una nueva renovación, esto va a dar con un cine se llamará autoreferencial, aunque también denominado posmoderno, que intentará realizar una síntesis ente el cine americano y el europeo, en este entorno se va a dar una serie de características que van a influir en este fenómeno.

Lo primero será la recuperación de los estudios que ahora están en manos de grandes compañías que no pertenecen a la industria cinematográfica, teniendo una nueva concepción del espectáculo, de la promoción, distribución, y exhibición, mediante campañas, propaganda etc...




En la década de los setenta aparecerán creadores tan personales como W.Allen, F. Coppola, S.Kubrick, G.Lucas, S.Spielberg que trataremos más adelante, estos directores han tenido la oportunidad de estudiar cine en Universidades, pero sobre todo afectará que es la generación de la T.V. y también el tebeo que van a tener el mismo peso y ayudarán a la recuperación de los seriales para la televisión y su comercio audiovisual.

Mientras, la mentalidad del posmodernismo se va volviendo reflexiva, vivencial y adentrándose en la cultura popular, todo ello influido por las reflexiones creadas tras el trauma de la Segunda Guerra Mundial, el creciente desarrollo científico y la critica a los valores tradicionales.

En este marco se producirá el cambio a un cine autoreferencial caracterizado por una conciencia histórica muy activa que elabora películas no basadas en el aspecto exterior, si no a partir de la experiencia de visión de otras películas, y por consiguiente estableciendo diversas respuestas a los problemas existenciales de la posmodernidad, respuestas atormentadas, o basadas en lo espectacular como vía de escape, etc,. No se trata de un collage, ni de nostalgia por el cine clásico, si no de verter esos conocimientos adquiridos tras la visión de muchas películas y de estudiar la historia del cine.

En la década de los setenta se va a expandir la idea del cine autoreferencial, ya que la música de cine va a ser tomada más en serio, siendo objeto de estudio y realizando más grabaciones de las bandas sonoras, editando grabaciones originales, volviendo a grabar nuevas tomas para mejor escucha etc..., buscando la completa audición de la música fílmica, a veces la película también poseía canciones de otros artistas ajenos a la música original del film, pero la propia demanda exigía la edición de dobles ediciones de un volumen con las canciones y otro con la música original.

Con esto llegamos a uno de los símbolos de este sinfonismo autoreferencial como va a ser John Williams, nacido en 1932, que comenzó trabajando con los maestros clásicos en 1966 y acompañará a la segunda generación de sinfonistas cinematográficos, siempre se ha dicho que la obra de Williams resume perfectamente el sinfonismo de la época, y va a ser uno de los que más van a ayudar a la resurrección del cine como espectáculo.

Su formación va a ser suma y con gran conocimiento de la música clásica y de los compositores de cine precedente, de los cuales va a recibir gran influencia, sobre todo de Korngold, ya que Willliams no ha trabajado con los directores autoreferenciales que eligieron a compositores más importantes en ese momento, por lo tanto Williams es el autor de lo espectacular y popular.

Como hemos dicho anteriormente su formación va a ser muy sólida, estudia en la UCLA, donde también estudiarían otros personajes ligados con la música, en este caso al mundo del rock y del pop, como son  Jim Morrison y Ray Manzareck, cantante y teclista respectivamente del grupo californiano The Doors, señalando la importancia del cine, que permitía estudiarlo con más profundidad.

Como decíamos estudió en la UCLA, pero también en la Julliard, siendo discípulo de Castelnuovo-Tedesco, que le mostrarán el camino para ser pianista y director del repertorio clásico, también  trabajará en el teatro, haciendo jazz, etc...
Estas circunstancias le ayudarán en el futuro para tener numerosas influencias en su estilo posterior.

Su carrera comienza cuando se incorpora a la Fox, para ser arreglista y orquestador, en ese lugar mantendrá colaboraciones con B.Herrmann, entre otros. El punto álgido es cuando comienza su carrera como compositor, que será en la década de los sesenta, realizando música con formato próximo al pop, similar al estilo de Manzini, con películas como “Penélope”, “Como robar un millón y”, etc..., aunque más importancia tuvo con arreglos musicales de comedias, como “Adiós Mr. Chips” y “El Violinista en el Tejado”.

Pero entrando ya en su gran epoca creadora, que será en la década de los 70, comienza su etapa sinfónica en películas como “La Aventura del Poseidón”, “Terremoto” y “El Coloso en Llamas”, etc...

Aunque los dos grandes directores que le llevarán a la cima serán Spielberg y Lucas, realizando grandes bandas sonoras como “Tiburón”, “La Guerra de las Galaxias”, “ET, El Extraterrestre”, “En Busca del Arca Perdida”, “Encuentros en la Tercera Fase”, etc...,

El carácter popular-espectacular de la Música de Williams le hace a veces acercarse a la honda del cine-comic, como “Superman”, esto le hace a veces ser criticado ya que crea el debate si su música es original y demasiado efectista, que recopila clásicos de música de cine, aunque músicas como “Drácula”, y “Missouri”, reflejan innovaciones interesantes, como el uso de la música tradicional americana.

Destacan también colaboraciones con Robert Altman, en películas como, “Images” y “El largo adiós”, y también serán destacables las colaboraciones con Hitchcock, en el film “La trama”.

En todas estas composiciones se aprecia un gran interés en la orquestación de sus piezas, herencia de la música clásica, sobre todo del posromanticismo germano, con compositores como: R. Strauss, G.Mahler, y de otros autores de la segunda mitad del S. XIX, como: P. Tchaikovsky, R. Wagner, F. Liszt, estos dos últimos también en la primera mitad del S. XIX.

Como decíamos, uno de los aspectos que más se destacan de Williams es su vibrante y expresiva orquestación, elaborando líneas melódicas para instrumentos solistas, a veces no tan inusuales como el clarinete, como en la película “La Furia”, ya que un aspecto definitorio de él, es que la música actúa sobre las imágenes prolongando sus cualidades espectaculares y emocionales, y no por debajo para destacar su valor más precario e inconsciente, lo que hace que la música siempre brille, pero sin temor a quitarle protagonismo a las imágenes.

En otro aspecto comentaremos que Williams se ha responsabilizado de todas las secuelas de sus películas y también se va a preocupar de contar para su música con los mejores interpretes posibles, como Itzhak Perlman en “La Lista de Schlinder”.

Entrando de lleno en su música, hemos comentado que recibe grandes influencias de los compositores de la segunda mitad del XIX, como, Tchaikovsky, Brahms, Wagner, Liszt, Rimsky-Korsakov, Dvorak, Saint-Saëns, etc... y también compositores del posromanticismo germano que ya comentamos anteriormente, como R.Strauss del cual va a recibir gran influencia en las orquestaciones y algunos desmesurados desarrollos sinfónicos, o Mahler. Por otra parte, también recibirá influencias de compositores del impresionismo y modernismo musical, como Debussy, Ravel, Dukas, Bártok, Stravinsky, Prokofiev, Falla, etc...

La primera colaboración con Spielberg fue “Tiburón” de 1975, donde el tema principal refleja perfectamente la intensidad y el dramatismo de la llegada del tiburón, que lo caracteriza elaborando un crescendo orquestal basado en la cuerda, destacan otros fragmentos como Out to sea o The Shark cage fugue, etc...

Posteriormente compondría la música de “La guerra de las galaxias” de G.Lucas, donde de nuevo se va a percibir la importancia de la orquestación en la música de Williams, también compondría la música de la trilogía completa.

En 1979 compone la música de “1941” donde la misma tendrá un carácter más marcial como destaca en La Marcha, perteneciente a la banda sonora de esta película, a mi entender la música en este caso supera a la película en si, ya que se recuerda más la música que al film.

Dos años antes había compuesto la magnífica música de “Encuentros en la tercera fase”, donde se refleja perfectamente la dualidad de fantasía-ciencia ficción del dúo Spielberg-Williams, aunque esta película fue criticada por tener un argumento provisto de demasiadas reiteraciones, pero la música logra crear ese ambiente de misterio parecido de otro planeta y de otro mundo, como en el fragmento Excerpts, que comienza con las cuerdas en pianissimo para recorrer todas las  partes de la orquesta, donde el momento culminante es cuando aparece la célebre melodía con la cual los humanos se comunican con los extraterrestres, en este fragmento la melodía es interpretada por los instrumentos de metal, pero en la película resulta místico el momento en que utiliza el pequeño teclado para realizar la comunicación cósmica.

Aunque uno de los momentos más álgidos fue, cuando en 1982, compuso la música de “E.T.”,
donde captó perfectamente la fantasía que trataba de describir Spielberg, destacando el fragmento Adventures on earth, donde una frase rítmica de toda la orquesta imita la persecución a las bicicletas y también el leitmotiv de extraterrestres con una línea muy expresiva en la cuerda.

Un año antes había compuesto la música para “En busca del Arca perdida”, donde de nuevo la música de Williams prolonga las cualidades espectaculares del film, elaborando una música de gran energía y muy dinámica, destacando el fragmento The raiders´march, del cual pertenece un tema muy reconocible en los metales.

En 1987, compuso la música de “El imperio del sol”, donde utilizaría coros en fragmentos como, Exsultate justi. En 1990, la música para “Always”. En 1993 escribió la música para “Hook”, donde de nuevo el derroche de fantasía de su música ayuda perfectamente a la película de Spielberg, creando perfectamente el ambiente de Peter Pan, los niños perdidos y los piratas.

En 1995, continuaría colaborando con Spielberg en películas de ciencia-ficción, como “Parque Jurásico”, que tendría su continuación en “El mundo perdido” de 1997, comentando de la primera que, los temas aquí empleados por el compositor, son de gran amplitud y a la vez con influencia de la música pop, destacando que los temas principales suele Williams confiarlos a la sección de cuerda, como el tema central de la película y los metales para las acciones de más dinamismo y dramatismo como el tema Journey to the island.

Curiosamente, por esta época, compone la música de “La Lista de Schindler”, donde en vez de ser una música para una película de fantasía como las precedentes, es una banda sonora que refleja un drama histórico del siglo XX, con lo cual la música de Williams se adecuará con matices muy expresivos y temas de gran tristeza y nostalgia, para la grabación de los temas contará con la ayuda del músico Itzhak Perlman, para los temas principales, como el tema central de la película. Otro aspecto destacable, en este film es la utilización, por parte del autor, de fuentes musicales judías y basándose en ellas para componer los temas, un ejemplo de esto sería Jeroushalaim Chel Zahav, donde la melodía es confiada solamente a un coro a capella.

También destacaríamos la música de Williams para los nuevos episodios de G. Lucas para “Star Wars”.

Finalizando, diremos que este compositor maneja perfectamente las cualidades espectaculares, expresivas y emocionales y las lleva hasta tal límite que parece fusionarse con las imágenes y ayuda a elevarte al mundo de fantasía que Spielberg pretendía crear, usando para ello líneas musicales muy expresivas que reflejan el carácter de los personajes y la ambientación  de las escenas y también una vibrante orquestación que ayuda a la teatralidad de los temas.

Con lo cuál diremos que ayudó perfectamente a los dos realizadores, Spielberg y de G. Lucas, a reorganizar el nuevo espectáculo de masas, haciendo que en las películas de estos dos directores se sobrepase el diálogo de la música y las imágenes, para extender el dominio de la banda sonora, los estudiosos del cine llamarán a esto contexto difuso, que nos lleva en dirección a lo cinematográfico, ayudando a socializar el cine como gran espectáculo y consumo de masas.

La colaboración Spielberg-Williams, quedará como una de las más intensas, personales e influyentes en la historia del cine.

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