Caracas 2008 (por Gustavo A. de la Cámara)
Tus ojos benditos se posan sobre mi conciencia
como tus palabras dulces y tus miradas de plata
tú, que fuiste razón para mi existir
y tantas noches llenaste mi vacio infinito
desde la distancia hueca de tu indiferencia
Te me niegas ahora, angel que brilla y sangra
néctar de palidez y melancolía en mis entrañas
y te mantienes oculta bajo la trampa de mi destino
aunque mis dedos sueñen con la desnudez oscura
de la piel de tu alma misteriosa
te me niegas, y mis sueños cabalgaban en tu misterio
hacia la luna rota y la estrella perdida
y tu destino se aleja de las yemas de mis dedos
mientras mi cuerpo se aleja lentamente de tu alma
y tus labios carnosos se alejan de mi alcance
Te me niegas, me rompes, te clavas y haces daño
cuando compadeces mi secreto con tu lágrima hundida
y tratas de suavizarme con tu lástima
ciega de amor, muda de deseo
y sorda para plegarias de almas rotas
te me niegas y aun brillas en mí largo rato
porque tus alas inmensas cubren mi infinito perdido
aunque tu verdad desnuda toca con sus senos
las puertas más ocultas de mi laberinto
hasta lo más profundo de mi pensamiento
Contesta, angel caido, universo perdido de tez oscura
Te me niegas y no comprendo,
pues tu aura de cariño inmortal es tan inmensa
y tus ojos con su profundidad humillan al cielo
pero te niegas, te me escondes, me rechazas, desapareces
me abandonas, no perdonas, te me cierras, te me ocultas
y dejas que mi alma y se oscurezca y agonice
ante las ruinas descalzas de tu indiferencia
1 comentario
David -