Tus disculpas
Ese día también quería besarte.
Me quedé esperando. Junto al coche.
También cuando te fuiste, esperé. Pensaba que te darías la vuelta para besarme, después que lo haría para mírame, pero me quedé sin hacer nada. Supe que no ibas a volver, aunque después se me olvidó y miré más veces. Otros días también miré. Y el teléfono, por si habías llamado.
Ya no voy a esperar a que me beses, ni a que me mires. Ni tampoco te voy a acompañar al trabajo, ni esperarte para volvernos juntos. Ni voy a hablar bien de ti.
Le voy a contar a todos como eres, no para que piensen mal, sino para que te conozcan. Para que sepan. Para que sepan tus mentiras y que te crees más listo que nadie.
Más listo que los otros. Por eso te burlas siempre de las cosas que pasan. Crees que nada te puede pasar y van a pasarte y yo no voy a estar.
Eres un desagradecido. Es lo peor que puede ser alguien, porque me debías muchas cosas, me debías estar conmigo más tiempo. Haber ido de viaje, como me dijiste. Todo eso era una mentira.
Ni siquiera me has buscado, y sabes que estaba esperando. Y sabes que me mentías Yo también lo sabia. Quería que dejaras de hacerlo, que llegara el día, en el que ya no quisieras mentirme más. Pero no dejaste de necesitar tus mentiras.
Eres un puto desagradecido.
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