Río negro
Lo sé de sobra. No es que el agua del río parezca negra de noche. Por el día también lo parece, el río tiene las aguas de color negro.
Por eso los llevé allí, porque sabía que no los encontraría nadie, ni aunque los busquen.
Nadie me vió a mi cuando estuve casi en el mismo lugar, pero en un tiempo distinto. No estaba escondido bajo el agua, y no me encontraron, ni me vinieron a buscar. No me buscaron ninguno de los días. Nadie busca allí, todos temen las voces, que yo, desde entonces, sé que no hay.
El día que pensé que ya no volvería al río negro me di la vuelta a mitad de camino, no me bastó con escaparme, nunca ni siendo niño.
Tampoco estaba escondido cuando ellos, los de ahora, me vinieron a buscar. Yo sabía que vendrían a preguntarme, llevaba dos noches esperandolos, llegaron de día, estaba cansado, no me escondí, ya lo dije antes, pero si tenía miedo, por eso creyeron que les pedí que no me mataran en mi casa, que mejor que me llevaran al río negro.
Yo ya sabía lo que pasaría después. Lo había hecho tantas veces. Lo sabía de sobra
0 comentarios