EL NO ESTAR (Poema, por David)
Quisiera estar, pero no puedo,
en medio de una gran y lejana ciudad,
sembrada de semáforos, alzada por rascacielos,
y encendida por los destellos
de millones de luceros.
Enorme y bulliciosa, poblada por una muchedumbre
que deambule por sus aceras
en continuo trasiego:
gigante con alma de cemento y herrumbre.
Quisiera estar, pero no puedo,
sobre la arena de una playa desierta,
en una tarde cubierta
por negros nubarrones,
pero entre los que se asome
por un pequeño claro,
la esperanza de tibios rayos de sol.
Soledad, cuyo único sonido sean los sones
del batir de las olas
y del latir de mi corazón.
Quisiera estar pero no puedo,
en un inmenso prado, radiante de verdor;
frondoso valle
flanqueado de brumas y montañas,
y en cuya sencillez no halle
ni alardes, ni soberbia, ni arrogancia:
lugar en el que pueda regocijarme
en la consciencia de mi propia insignificancia.
Quisiera estar pero no puedo,
en lo más profundo de tus ojos claros,
para luego bajar despacio
por tus pechos,
hasta tocar con mis manos
la llanura de tu vientre,
y acabar dibujando
con mis dedos
la silueta de tus caderas de nieve. Quisiera estar pero no puedo, pero no puedo,
pero no puedo...
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