Porque no estás nervioso
No me vas a mentir, porque no estás nervioso, ni vas a tener remordimientos después. Ni siquiera te tiemblan las manos, ni te cuesta respirar, como a mí. Tampoco te late el corazón.
Yo vine para no dejarte solo, para hacer contigo el camino de ida, y el de vuelta, y que no te pasara nada. No lo hacía por ti, era cosa mía, pero no quería dejarte solo. Por eso es culpa tuya.
No debiste dejarme venir, tú sabías porque lo hacía, era por ti, y por mi también, si, pero porque me equivocaba y no me dijiste nada, dejaste que viniera contigo. Como si no te importara lo que íbamos a hacer. Sí, para mí es como si también lo hubiera hecho, no sólo he estado mirando, porque pensaba en lo que hacías y quería que dejara de moverse y me he alegrado, al principio me sentía tranquila, pero luego ya no.
También has dejado que lo vea todo, has dejado que me mire. Yo he oído como nos habló, justo cuando pasamos el río, cuando ya era de día, nos decía cosas.
Tú no lo oyes, porque a ti no te late el corazón de esta manera, tócame, a mi me duele ahí, y también me duele todo el cuerpo.
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