La sombra, por David
“Tengo que acabar con ella; antes o después daré con la forma”.Y ese pensamiento revoloteaba de forma opresiva en el interior de mi cabeza, martilleándome, hiciera lo que hiciera, durante todo el día. En un principio y como siempre, creí tan sólo percibirla, apareciendo y desapareciendo fugazmente, difuminada; hasta que al fín, se me mostró de nuevo: su silueta se perfilaba ahora sobre la pared, alargada y siniestra; sinuosa y burlona.
-¡Déjame en paz; márchate de una vez!-le ordené.
-¿ Pero no comprendes que jamás podrás conseguirlo?-me contestó mientras reptaba, deslizándose por los muros; acechándome sin descanso.
Entonces, en un movimiento brusco, me lanzé hacia el interruptor y logré apagar la luz. Y sí, se esfumó súbitamente; pero a cambio, cayeron sobre mí las tinieblas, retorciéndose en remolinos como un monstruo que se enrosca entre una oscuridad infinita, atomentándome. No pude aguantar más y a tientas y de un golpe, volví a encenderla.
-¡Yo no soy como tú!-grité mientras la buscaba a mi alrededor con la mirada.
Esta vez, se alzaba ante mí, gigantesca y formidable; amenazante:
- Dondequiera que exista la claridad, allí me encontrarás.
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