Juan XXIII, el "Papa Bueno"
Angelo Giuseppe Roncalli, el campesino, "Angelito, el cura" como le llamaban sus amigos de niño o el “Papa bueno”, como pasó a la historia, sucedió en Roma, a Pío XII en 1958 con 77 años en lo que se suponía que iba a ser un pontificado de transición.Desde luego que no lo fue, ya que promovió el concilio Vaticano II, buscando con ello la reorganización de la Iglesia, su apertura, la promoción del ecumenismo (restauración de la unidad entre todas las iglesias cristianas), y el acercamiento a los creyentes mediante un ritual menos rígido y más moderno. Su labor quedó incompleta al fallecer durante su celebración. Al Concilio Vaticano II asistieron como invitados miembros de todas las Iglesias cristianas (Ortodoxa, Protestantes y Evangélicas, en general) además de representantes de diversos credos (desde creyentes islámicos hasta indios americanos).Una anécdota puede acercarnos a esta figura, una de sus primeras medidas como Papa, fue la de bajar el sueldo de todos los miembros de la curia y mejorar las condiciones laborales de los trabajadores de El Vaticano.También podemos hablar de su labor anterior al papado, de que se hizo imprescindible en París, haciendo olvidar la colaboración de la iglesia francesa con los nazis (hoy en día Francia es un país profundamente laico),o de su buena relación con las iglesia ortodoxa en Grecia y Bulgaria, además de que durante su estancia Turquía y en contacto con el gran rabino de Palestina, salvó la vida a miles de judíos. Juan XIII, escribe un decálogo que aún hoy tiene una vigencia total, está presente en español en 320.000 páginas web.
1. Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de m i vida todo de una vez.2. Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie, sino a mi mismo.
3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en este también.
4. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos.
5. Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura; recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.
6. Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.
7. Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer; y si me sintiera ofendido en mis sentimientos procuraré que nadie se entere.
8. Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.
9. Sólo por hoy creeré firmemente aunque las circunstancias demuestren lo contrario- que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie existiera en el mundo.
10. Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.
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